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¿Por qué tienen terrores nocturnos los bebés?

Por Marketing Digital Hero

¿Por qué tienen terrores nocturnos los bebés?

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¿Se ha despertado tu bebé alguna vez gritando, con los ojos abiertos, llorando inconsolable o incluso dando manotazos o patadas? Si después de un episodio así, luego se ha vuelto a dormir como si nada, puede que tu bebé haya sufrido terrores nocturnos.

Pero no te preocupes, los terrores nocturnos en bebés no son muy comunes. Si te preguntas a qué edad empiezan los terrores nocturnos, aunque se han registrado casos desde los 18 meses, tienes que saber que los estudios apuntan a que en su mayoría suelen ocurrir entre los 3 y los 6 años, afectando aproximadamente a un 3% de niños y niñas, aunque hasta un 30% pueden tener un episodio puntual.

En este artículo vamos a hablarte sobre ellos, para que entiendas a qué se deben los terrores nocturnos, sepas identificarlos si le ocurren a tu bebé y puedas actuar para ayudarle.

¿Qué son y cuáles son las causas de los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son momentos de pánico o angustia durante la noche, que se producen en fase no-REM del sueño y que causan gritos y agitación.

No hay que confundirlos con una pesadilla. Quien los sufre no es consciente durante el episodio ni tiene recuerdos de él, no están asociados a sueños que les hayan asustado. En un terror nocturno el bebé sigue dormido, todo y que puede estar con los ojos abiertos. Además, no es aconsejable despertarle.

Los terrores nocturnos son causados por una sobreexcitación del sistema nervioso durante una fase de transición del sueño. No se le conoce causa directa, pero puede ayudar a no sufrirlos el mantener una buena rutina de sueño y que tu bebé no estén excesivamente cansados a la hora de acostarse.

También se han asociado al estrés, a momentos de grandes cambios, a dormir poco, o a episodios puntuales durante enfermedades, en general con fiebre, que dificultan el descanso o fragmentan el sueño.

Son más frecuentes en familias con historial de sonambulismo o en las que los padres también hayan sufrido de terrores nocturnos en la infancia.

¿Cómo saber si tu peque sufre de terrores nocturnos?

Reconocer un terror nocturno es muy fácil si lo presencias. Empieza de forma muy repentina, escalando muy rápido, y calmándose también a los pocos minutos, pudiéndose el afectado volver a dormir sin consciencia del episodio ni recuerdo del mismo.

Los principales signos que puedes ver si tu peque está sufriendo un terror nocturno son:

  • Llanto descontrolado.
  • Sudores, temblores o respiración agitada.
  • Parecer confundido si se despierta.
  • Manotazos, patadas y movimientos bruscos.
  • No reconocer ni escuchar a la persona que le intenta calmar.

Esos momentos suelen durar alrededor de diez minutos, pero pueden también ser de solo un minuto o alargarse hasta más de cuarenta. Luego tu peque se volverá a echar con tranquilidad, porque en realidad ha estado todo el tiempo durmiendo.

Al despertar no recordará nada de lo que ha ocurrido.

Pesadillas y terrores nocturnos: ¿son lo mismo?

Las pesadillas no son lo mismo que un terror nocturno, todo y que los dos son parasomnias, un tipo de trastorno del sueño, hay varios puntos clave que los diferencian:

  • Los terrores nocturnos ocurren normalmente en el primer tercio de la noche (no-REM), y las pesadillas en el último (REM).
  • No se tiene recuerdo de los terrores nocturnos, los recuerdos de las pesadillas pueden ser muy vívidos.
  • Durante un terror nocturno se observa movilidad, incluso el niño puede llegar a sentarse y agitar brazos y piernas. Una pesadilla ocurre mientras está quieto y tumbado todo y que pueda haber una ligera agitación.
  • Es difícil despertar a un niño de un terror nocturno, de una pesadilla se le puede despertar fácilmente.
  • Durante un terror nocturno hay una vocalización intensa, puede gritar o llorar fuertemente. Durante una pesadilla puede haber un murmullo, sollozo, algunas palabras ininteligibles, pero la vocalización es escasa.

¿Cómo pueden ayudar los padres en estos episodios nocturnos?

Si has identificado que el problema de tu bebé son terrores nocturnos, lo mejor que puedes hacer es llevar un registro de cuándo ocurre y lo que ha pasado durante el día. Si se ha acostado pronto, ha cenado bien, estaba más cansado de lo normal. Con un registro así puedes llegar a identificar un patrón y ver si hay algo que los esté provocando.

Piensa que no son peligrosos ni los recordará al despertar, son momentos muy angustiosos, pero no despiertes a tu bebé para calmarle, quédate a su lado para evitar que se golpee sin querer y espera a que se calme por sí mismo.

Los terrores nocturnos no son signo de alarma. Si son muy frecuentes, van acompañados de convulsiones, o ves a tu bebé muy fatigado el resto de la noche o durante el día, consulta el caso con tu profesional de salud.

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